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Catorce está unos cuantos kilómetros al norte del trópico de Cáncer, sin embargo debido a su altitud (2,800 m.) el clima no se puede seguramente definir tropical. En otras palabras: si vienes a Catorce no olvides tu chamarra, chompa, poncho, jorongo, campera o como quiera que acostumbres llamar a lo que pueda cobijarte del frío. Catorce es una región que comprende tanto la sierra de Catorce como el bajío de Catorce. Esta región está situada en la parte nordeste del altiplano central y la sierra es una estribación que pertenece a la sierra madre oriental. Hacia el oriente todavía el altiplano se extiende por algunas decenas de kilómetros y hacia el poniente por varios cientos de kilómetros hasta llegar a la sierra madre occidental en su porción duranguense.

La sierra de Catorce.
© 2005, Jesús Cabral

 

La sierra de Catorce es mas bien pequeña pues cabe en un rectángulo de 50 por 20 kilómetros, pero es sin embargo bastante alta pues sus cimas superan los 3,100 metros de altitud. Esta característica es la responsable de que desde las alturas de Catorce se pueda contemplar uno de los paisajes más impresionantes que se pueden tener del altiplano central. Para apreciarlo sólo hace falta caminar un poco desde el centro de Real de Catorce hacia el cementerio o, para una vista aún más maravillosa, subir alguno de los cerros que rodean al Real. La vegetación no es muy abundante y se compone de distintas variedades de cactus, de nopaleras y también de hermosos bosques, no muy abundantes pero al menos los hay.

El Palenque.
© 2005, Valerio Monti

 

Para disfrutarlos solo tienes que hacer una caminata de unas tres o cuatro horas hacia la ranchería de los Alamitos y de ahí ya puedes empezar a ver algunos bosques modestos. Si sigues en dirección del Alamarito podrás entrar a algunos bosques más densos. La zona es perfectamente segura, la gente es pacífica y aunque no es necesariamente muy "platicadora" es sin embargo de muy buen corazón. Los perros que acompañan a los rebaños de cabras hacen bien su trabajo y es mejor no cucarlos y dar una amplia vuelta. Ellos se interesan en cuidar a su familia de leche, como perros. Es posible acampar prácticamente en cualquier lugar, aunque debes tener agua, pues fuera de las rancherías de los Alamitos y el Alamarito no hay arroyos.

Desde atrás del Panteón.
© 2005, Pedro Tzontémoc

 

Si te gusta el excursionismo, del Alamarito puedes, preguntando se llega lejos, ir a Real de la Maroma, ocho horas más, y ahí si hay arroyos permanentes y bosques más densos. Sin embargo hay paseos mucho más descansados. Simplemente subir al barrio de los Tajos o al de las Tuzas, en el Real, te permite apreciar la grandeza de la geografía catorceña. Es bueno no excederse en el caminar pues quién no está acostumbrado a la altura puede cansarse más de lo normal. Si traes cámara fotográfica, recuerda que la luminosidad es mayor aquí que en otros lugares y es mejor tomar tus fotos temprano en la mañana o ya en la tarde. El azul del cielo aquí es impresionante y las noches estrelladas son tan bellas o más de lo que puedas imaginar.
Estás invitado a comprobarlo.

Real después de una buena granizada.
© 2005, Valerio Monti