Nº13
publicación mensual
enero 2007
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ENTREVISTA

TIM HARVEY
Una expedición de Vancouver a Vancouver.

Por: Mercedes Aquino

Tim Harvey es un aventurero canadiense de 28 años que salió de su ciudad natal, Vancouver, hace más de 24 meses para dar una vuelta al mundo. Su meta fue hacerlo siempre por medios de fuerza humana -como bicicleta, bote de remos, canoa y a pie.Todo esto encaminado demostrar que es posible moverse sin quemar ningún combustible derivado de petróleo, para fomentar el espíritu de la gente a vivir dependiendo menos de combustibles contaminantes, especialmente en medios de transporte, que son responsables de los cambios climáticos: la amenaza más grande que enfrenta el mundo actual.
Salió de Vancouver en bicicleta rumbo al estrecho de Bering, fue necesario utilizar una canoa para llegar a la costa de Alaska. De ahí zarparon con otro canadiense hacia Rusia en un bote de remos de dos plazas. Cruzar de América a Asia tomó 20 días remando entre dos personas turnos de cuatro horas, entre tormentas y mal tiempo.
De la costa de Rusia caminó 600 kilómetros a través de la tundra con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero, durante dos meses. Para después nuevamente en bicicleta viajar por caminos de hielo y sobre ríos congelados hasta llegar a las carreteras rusas, por donde siguió para cruzar el país mas grande del mundo, hasta Europa. Para luego seguir en bicicleta hasta Portugal. Zarpó de Lisboa nuevamente en bote de remos de solo seis metros, esta vez con un turco, rumbo a las Islas Canarias, fue necesario desviarse hacia Marruecos huyendo del Huracán Delta, que pegó a las islas. Esta etapa tomó un mes para concluir.
De las Islas Canarias zarpó acompañado con tres suecos en un pequeño velero de ocho metros, intentando la ruta de Cristóbal Colón hacia las Américas, ruta que tomó 33 días, por suerte sin tormentas muy fuertes.
Llegaron a Trinidad y Tobago después de navegar en mar abierto, y luego cruzaron a Venezuela donde Tim tocó tierra nuevamente. En Venezuela retomó el recorrido en bicicleta partiendo de Caracas hacia Colombia a través de los Andes. En la peligrosa región del Chocó, Colombia, Tim cambió su bicicleta por una canoa para bajar 400 km. del río Atrato hasta la serranía del Darién, una jungla sin caminos que separa Colombia y Panamá. Para evitar problemas con las guerrillas tuvo que pintar su piel de negro con el fruto de una planta (kipara), para lucir como nativo del lugar, esta peligrosa etapa del viaje fue más complicada debido a que en esta zona no existe camino alguno y el agreste terreno entre los dos países esta lleno de retenes militares para evitar el cruce de ilegales (que Tim pudiera ser considerado uno de ellos), de narcotraficantes o guerrilleros, sin dejar de mencionar que en Colombia él había sido picado por un mosquito anofeles y contraído malaria, -que hasta la fecha de repente provoca altas fiebres y problemas gástricos-. Al bajar 400 km. por el Atrato de Colombia, cruzó el Darién a pie donde construyó una rústica balsa y tomó el río de rápidos Tuira por la noche para no ser detectado, después de evadir dos retenes en el tercero no tuvo tanta suerte y un grupo militar lo detuvo, a punta de fusil, Tim fue encarcelado, pero Panamá era el punto de reunión con su hermano Jonathan, el cual ayudó en la labor de aclarar su situación para ser puesto en libertad.
Siguió su ruta por centroamérica y México sin mayores contratiempos y el destino lo guió hacia Real de Catorce en una de las últimas etapas en el regreso a Vancouver.
Encontré a este agradable personaje en la plaza central una mañana de sol. Imaginé que era la misma persona que un día antes vi subir trabajosamente el empedrado en una extraña bicicleta. Y efectivamente, al entablar conversación, supe del viaje que está realizando y accedió a concedernos una entrevista para el periódico.
¿Qué te hizo incluir a Real de Catorce en tu recorrido?
Es interesante porque este no era mi camino directo, de hecho tuve que hacer una vuelta muy larga para visitar este lugar. En mi primer viaje a México pasé por aquí y siempre, durante los últimos siete años, hablaba de este lugar tan mágico, de sus montañas, siempre quise volver. Al llegar a Venezuela y pensar en mi ruta ya tenía en mente visitar Real de Catorce, porque al sentarme en un cerro de aquí siento una paz increíble, y también quería saber un poco mas de su historia, conocer algo de los ancianos, porque es un lugar tan único en el mundo. También mi misión como escritor y viajero es recoger historias de la diversidad de las culturas del mundo como todos saben este es un lugar único no solo en México sino en todo el mundo y llevar algunas de estas historias a la gente de Canadá es un placer y un honor para mi.
¿Qué es lo que no te gusta del lugar?
Para mi es casi igual a lo que dicen los niños de la escuela en sus entrevistas (se refiere a las del número de El Chuzo abril 2006), hay demasiados vehículos, hay gente que tiene que usarlos por necesidad pero no siempre. En mi opinión en cada pueblo del mundo siempre es mejor si en el centro está libre de carros, que la gente pueda circular sin tanto ruido, es menos tóxico, aquí todo es tan cerca que en bicicleta, caballo o a pie es suficiente para llegar a cualquier punto. También en este microclima podrían haber más árboles, me di cuenta de que llueve bastante, los de la plaza están en buena salud como el cedro grande, parece uno de Canadá. Leí que hace 150 años aquí había muchos árboles en la zona que fueron deforestados; hay que hacer un intento por recuperarlos, mejorar el suelo y dejarlos crecer sin cortarlos para leña, eso mejoraría el lugar muchísimo. Ya el ambiente es especial pero con más bosques sería una ventaja.
Otra cosa buena de Real de Catorce es que tengo un sentido de seguridad que no siempre siento en México o otras partes del mundo, no digo que México es peligroso, he andado mucho con mí bicicleta pero aquí es muy tranquilo. La gente es amable, ayuda al turista y no piensan solo en sacar dinero, no siento peligro, no viajo en una manera convencional, tengo toda mi vida en mi bicicleta.
¿Cómo te defines a ti mismo?
Definitivamente el medio ambiente es un asunto muy importante para mí y a través de este viaje trato de llamar la atención hacia la importancia de quemar menos gasolina, como humanidad total y cada uno de nosotros como parte de este equipo que enfrenta el reto grandísimo del futuro por venir, he visto huracanes, incendios, inundaciones, tantos efectos del cambio climático y me asusta porque esto apenas empieza y dicen los científicos que es más de lo que podemos imaginar. Todos nosotros tenemos que pensar en nuestra conexión al mundo y en lo que producimos, la basura; si no es necesario usar un carro, usa una bicicleta, es mejor para la salud, la felicidad y el medio ambiente. Mi definición de mi mismo es ambientalista, escritor y aventurero. Sin duda regresaré en cada oportunidad para seguir aprendiendo un montón, eso enriquece la vida de uno.

Tim volvió a Canadá el 14 de noviembre. Seguramente, ahora ya se encuentra planeando su próximo viaje.

Para conocer más visita www.vancouvertovancouver.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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