VENTURA RUIZ "EL NEGRITO"
Por: Valerio Monti
Las personas de Catorce y Charcas hablan mucho acerca de la leyenda de “El Negrito” Ventura Ruiz, y si bien importantes y reconocidos historiadores como Montejano y Aguiñaga niegan la leyenda que se ha creado en torno de él, otros autores como Cabrera Ipiña han dedicado capítulos enteros a describir su vida. La Mina de Milagros, que hoy puede visitarse y es una de las más hermosas de Catorce, habla de esplendores pasados, de riquezas y aventuras y tiene algunas muestras de arquitectura muy interesantes, como una gran torre de piedra sin escaleras, ni puertas ni ventanas. O lo que fuera un extenso salón cuyas ventanas con influencia mora se ven desde la distancia y que pareciera tener dentro un acueducto o abrevadero. En fin, el misterio es grande pero esto es algo de lo que encontramos en nuestra investigación:
Ventura Ruiz era oriundo de Charcas, San Luis Potosí. Era un hombre moreno, rechoncho, de cabellos crespos y negros, labios gruesos y nariz pequeña y delgada. Vestía calzón de manta y un gabán de lana burda que dejaba entrever su camisa remendada. Iba descalzo y sin sombrero. Le gustaba mucho el mezcal y el pulque y siempre iba acompañado de su violín, ya que era un entusiasta trovador. Vivía como un mendigo, obteniendo tacos y copas con su música y cantos.
Un día fue invitado a una boda en la población de Vigas, y para poder trasladarse pidió en préstamo una yegua. Fue una fiesta típica de rancho, se comió y se bebió hasta la madrugada. Al día siguiente, la yegua de Ventura había desaparecido. Fue al monte a buscarla, siguiendo su rastro. Se encontró con unos chiveros, quienes lo invitaron a pasar la noche en su covacha, fabricada con ramas al abrigo de una formación rocosa. La mañana después, los pastores partieron muy temprano y Ventura despertó mirando directamente hacia la pared. Allí, entre las manchas de hollín vio una constelación de bolitas pequeñas y relucientes adheridas a la roca. Y pensando que era plata, tomó una muestra y se fue directamente a Charcas, a ver a Don Ramón de Ureche el alcalde, para enseñarle las piedras. Éste lo ayudó a hacer la denuncia y lo apuntó en su registro de minería. La Mina de Ventura, que el llamó Milagros, fue muy productiva, una de las más importantes de la región. Cuentan que ayudó mucho a los pobres y que daba trabajo y socorro a todos los que acudían a el. Como no sabía leer y escribir, no llevaba cuentas de su dinero y con el paso del tiempo fue derrochando su capital. En una ocasión Ventura vio al alcalde mayor de San Luis, desfilar con una adornada capa y fue tanta su impresión que quiso imitarlo y se mandó hacer una de terciopelo rojo con adornos de oro. Al saberlo el alcalde de Charcas lo mandó llamar diciéndole que sólo las personas de alcurnia y con el permiso de su majestad podían utilizar ese tipo de indumentos. Ventura le respondió mal por lo que Don Ramón lo multó y le quitó la capa. Cuentan que se mandó a hacer otra y cada vez se la quitaban y le cobraran la multa, al grado que gasto muchísimo dinero.
Dicen que cuando la mina ya no producía, la vendió y se volvió a Charcas. Que murió pobre y olvidado, tocando su melancólico violín con la mirada puesta en Catorce. |
Panorámica de la Mina de Milagros
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