PUBLICACION MENSUAL - 1 de DICIEMBRE 2005 - NUMERO 3




ACTUALIDAD

ESCULTURAS EN EL DESIERTO

Por: Trilce Oliver.

En un fin de semana de septiembre, catorce artistas zacatecanos aportaron su expresión desde la urbe al desierto catorceño para juntarse con algunos creadores residentes en este municipio. Este es el tercer encuentro de Arte Público Colectivo, un movimiento que realiza instalaciones en diferentes lugares en la ciudad de Zacatecas, siendo ésta la primera vez que se lleva a cabo en un ambiente natural.
Fue un encuentro intenso lleno de controversia y una buena excusa para que la “raza” del Real fuera a conocer este espacio escultórico. Los zacatecanos viajaron también con familia, amigos y demás coordinadores del proyecto. Habían hecho un campamento colectivo y se creó todo un ambiente donde la influencia citadina no faltaba.
Las diversas propuestas variaban entre contrastantes con el ambiente y otras que parecían nacer del mismo lugar de la instalación . El material y la temática fueron muy versátiles, pero si había un hilo que las unía a todas. Hablaban del tiempo y del ciclo de las cosas, los caminos y las huellas que dejan en la tierra. Por ejemplo Tarcisio Pereira hizo una espiral de piedras en el arroyo, con una vasija de barro en el centro que representaba un objeto que podía transformarse en un utensilio para que alguien lo encontrara o que el mismo arroyo en tiempos de lluvia se lo llevara.
Una de las obras que causó más controversia entre los espectadores a pesar de su sencillez fue la de Javier Cortés. Dos palmas chinas pintadas de un azul eléctrico (pigmento, sal y cal) que sobresaltaba en todo el valle. Su propósito fue dejar un acento o contraste con lo visual y expansivo del desierto. Definitivamente cumplió su objetivo, ya que se nota en toda la zona y es un buen punto de referencia para localizar el espacio escultórico.
A veces, uno que vive aquí, encuentra difícil ser objetivo y poder apreciar ciertas propuestas de afuera. Pero seguramente es parte de la crítica y apreciación del arte y la misma naturaleza. La forma más grande de unir estos dos conjuntos es simplemente observar lo sencillo y maravilloso de estas tierras catorceñas tal como son.

 


© 2005, Trilce Oliver

© 2005, Trilce Oliver

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