PUBLICACION MENSUAL - 1 de OCTUBRE 2005 - NUMERO 1




DENTRO DEL BAUL

MONEDAS CATORCEÑAS

Por: Valerio Monti.

Los catorceños de antaño siempre tuvieron el sueño de construir una Casa de Moneda propia. Un lugar donde acuñar las monedas evitando a la preciosa plata, largo y peligroso viaje por caminos inseguros, llenos de bandidos al acecho del precioso metal, hacia otras Casas en donde sería convertida en dinero, para después tener que regresar al lugar de origen. La realización de este proyecto evitaría la falta casi constante de monedas en el Real, sobre todo de piezas pequeñas, como lo eran las cuartillas de cobre de muy poco valor, pero necesarias para pagar a los peones que trabajaban en las minas. Desde mucho antes de la existencia de la Casa de Moneda los catorceños se dedicaron a la acuñación, a veces legalmente y otras no. La primera moneda apareció en 1808 y sirvió como colaboración para la construcción del Sagrario de la Catedral de Guadalajara. Los pudientes de Catorce correspondieron con generosidad y acuñaron las monedas en el propio Real para apoyar a la causa. La segunda moneda es una pieza ahora valiosisima y rara, de 8 reales de plata, del año de 1811 y mandada acuñar por el insurgente Mariano Jiménez en los últimos días del año de 1810 a su paso por Real de Catorce para allegarse fondos. En 1815 se acuñaron, de modo legal, cuartillas de cobre por el capitán Teodoro Parrodi. Se trataba de una moneda local, sin ningún valor afuera del Real. Llegó a dificultarse su cambio por haber sido producida en exceso, así como por la facilidad con la cual se podía falsificar. En 1822 se acuñaron cuartillas de cobre llamadas de "Fondos Públicos", de modo legal y como moneda de necesidad. También se acuñaron en 1863 piezas de 2, 4 y 8 reales en talleres particulares. En el mismo año fue cuando don Santos de la Maza adquirió un terreno en frente de la Parroquia, llamado en ese entonces "Plaza del Carbón", con el propósito de construir la Casa de Moneda, comprometiéndose a dar al edificio una fachada hermosa. Dicha Casa empezó sus trabajos en enero de 1865, pero tuvo vida efímera, solo 14 meses, y se cerró por orden del emperador Maximiliano, el cual tenía miedo que los juaristas se apoderaran de ella. En su corta vida se acuñaron 1,5 millones de pesos.

Referencia bibliográfica: Montejano y Aguiñaga, Rafael. "El Real de Minas de la Purísima Concepción..." p. p. 219 a 239.

8 reales de 1811

 

2 reales de 1863

 

8 reales de 1863 - Cuartilla de Parrodi

 

Fondos Públicos de 1822

 

Cuartillas de cobre