Túnel Ogarrio

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INFORMACIÓN TURÍSTICA

A nivel turístico hay dos actividades principales que se pueden disfrutar en Real de Catorce, una tiene lugar en el pueblo y la otra en sus montañas. Antes de ir al punto, cabe mencionar que el lugar es muy tranquilo y no ofrece vida nocturna, es ideal para descansar y reponerse del estrés de la ciudad, se podría muy bien definir curativo; por eso la actividad de caminar es sin duda la más importante. Los paisajes son maravillosos y en poco más de una hora de camino se llega al cerro Quemado, lugar sagrado para los Huicholes y de encantadora belleza. Desde ahí se goza de una vista maravillosa de la sierra y del bajío, que compensa abundantemente el esfuerzo realizado. Y eso es nada más uno de los muchos recorridos que se pueden disfrutar; otro muy interesante es la visita al "pueblo fantasma", arriba del túnel Ogarrio y pasando por la mina de Concepción. Ahí se encuentran las ruinas de lo que antaño fue un lugar destinado para todo material que utilizaba la compañía minera para sus labores como calderas, molinos, almacenes de herramientas y demás, siempre disfrutando de un panorama inolvidable y regenerador del espíritu. También hay la posibilidad de rentar caballos y así ahorrarse el esfuerzo y disfrutar igualmente de las montañas del Real. La actividad relacionada con el pueblo es la de visitar los lugares históricos, que en seguida vamos a mencionar, y pasearse por sus empedradas calles y gozar de la mágica atmósfera que ofrece el lugar.


Estos son los lugares que hay que visitar en el pueblo:


© 2008, Mario Cipollini
Cerro Quemado
Cerro Quemado

 

LA PARROQUIA

Cuando en 1780 fue diseñado el trazo de la ciudad, se destinó un solar para la erección de una iglesia de grandes dimensiones. En un principio se construyó una capilla, dedicada al culto desde 1781, ubicada en el lugar de la actual sacristía. La primera piedra de la Parroquia fue colocada el 14 de febrero de 1793. En los primeros cinco años, la construcción procedió rápidamente, debido a la bonanza en que se encontraban las minas y a las generosas contribuciones de los feligreses. En agosto de 1797 el templo ya estaba en uso y se podía celebrar misa. Hacia 1798 descendió la bonanza y los trabajos procedieron más despacio. El 7 de septiembre de 1800, cuando ya estaban concluidos los dos primeros tramos del santuario, se derrumbó la cúpula, quedando sepultada entre sus escombros una mujer. Desde 1807 el arquitecto francés Juan Crouset, mismo que construyó la catedral de Monterrey, se hizo cargo de la obra. La abandonó en 1814 cuando ya la iglesia estaba a punto de terminarse, faltando sólo algunos detalles. La dedicación se verificó el 7 de diciembre de 1817, pero la profusión de adornos y de cera produjo un incendio que lastimó el edificio y algunos altares, por lo cual el uso del templo se hizo efectivo hasta 1820 o 1821... leer más

 

 

Parroquia de la Purísima Concepción
Parroquia de la Purísima Concepción

 

LA CASA DE MONEDA

Los catorceños de antaño siempre tuvieron el sueño de construir una casa de moneda propia. Un lugar donde acuñar las monedas evitando a la preciosa plata, largo y peligroso viaje por caminos inseguros, llenos de bandidos al acecho del precioso metal, hacia otras casas en donde sería convertida en dinero, para después tener que regresar al lugar de origen. La realización de este proyecto evitaría la falta casi constante de monedas en el Real, sobre todo de piezas pequeñas, como lo eran las cuartillas de cobre, de muy poco valor, pero necesarias para pagar a los peones que trabajaban en las minas. Desde mucho antes de la existencia de la casa de moneda los catorceños se dedicaron a la acuñación, a veces legalmente y otras no. La primera moneda apareció en 1808 y sirvió como colaboración para la construcción del sagrario de la catedral de Guadalajara. Los pudientes de Catorce correspondieron con generosidad y acuñaron las monedas en el propio Real para apoyar a la causa. La segunda moneda es una pieza ahora valiosísima y rara, de 8 reales de plata, del año de 1811, mandada acuñar por el insurgente Mariano Jiménez, en los últimos días del año de 1810, a su paso por el mineral para allegarse fondos. En 1815 se acuñaron, de modo legal, cuartillas de cobre por el capitán Teodoro Parrodi; se trataba de una moneda local, sin ningún valor afuera del Real. Llegó a dificultarse su cambio por haber sido producida en exceso, así como por la facilidad con la cual se podía falsificar. En 1822 se acuñaron cuartillas de cobre llamadas de "Fondos Públicos", de modo legal y como moneda de necesidad. También se acuñaron en 1863 piezas de 2, 4 y 8 reales en talleres particulares. En el mismo año fue cuando don Santos de la Maza adquirió un terreno en frente de la parroquia, llamado en ese entonces "Plaza del Carbón", con el propósito de construir la casa de moneda, comprometiéndose a dar al edificio una fachada hermosa. Dicha casa empezó sus trabajos en enero de 1865, pero tuvo vida efímera, solo 14 meses, y se cerró por orden del emperador Maximiliano, el cual tenía miedo que los juaristas se apoderaran de ella. En su corta vida se acuñaron 1,5 millones de pesos.

 

 

Entrada de la Casa de Moneda
Entrada de la Casa de Moneda

 

 

EL PALENQUE

A una cuadra de la plaza Hidalgo hacia el norte. Es una arena para las peleas de gallos construida al estilo de un anfiteatro romano. El lugar nos proporciona de una excelente acústica y es muy sugestivo, por lo que con frecuencia hay eventos culturales, musicales o políticos.

El edificio no es el original, pues el primero, hecho de material perecedero, estaba ya construido en 1789. Años más tarde, en 1805 el señor Ward, embajador de Inglaterra, narró que cuando estaba hospedado en el pueblo de Venado, camino hacia Catorce, no lo dejó dormir el ruido de los gallos entrenados ahí para pelear en los festejos navideños de Catorce. Hacia 1863, el empresario Diego González Lavín, en la época de esplendor, construyó un nuevo palenque de piedra excepto las gradas, hechas de madera. En 1977, se hicieron arreglos por orden del Ayuntamiento. El ruedo fue reconstruido y el graderío se levantó de piedra.

Referencia bibliográfica: Guía de Real de Catorce, INAH

 

El Palenque
El Palenque

 

LA PLAZA HIDALGO

En la traza original del pueblo hubo dos amplios espacios públicos: uno frente a la parroquia, y la Plaza del Comercio, actual Plaza Hidalgo. En un principio esta plaza seguía la inclinación de la calle y tenía una fuente en el centro. Hacia 1885, se efectuaron varias reformas urbanas: se surtió la fuente con agua potable, se niveló la plaza para utilizarla como jardín y se le colocaron cincuenta y dos bancas, alguna dispuestas de una manera eficiente y curiosa: alternan bancas y zonas de barrotes, formando parte del perímetro de la plaza. En 1888 se le añadieron los arcos de herrería que sirven de pórticos. En 1928 un kiosco sustituyó a la antigua fuente. En su entorno se establecieron los principales comercios. La plaza operó como el centro social y económico de Real de Catorce.

Referencia bibliográfica: Guía de Real de Catorce, INAH

 


Kiosco de la Plaza Hidalgo
Kiosco de la Plaza Hidalgo

 

LA PLAZA DE TOROS

La primera Plaza de Toros fue construida con el fin de que se pudieran disputar las corridas como parte de los festejos, que duraron del 13 al 20 de febrero de 1791, organizados para celebrar el ascenso al trono de Carlos IV. El financiador de la costosa obra fue George Parrodi, de origen italiana, que llegó joven a la Nueva España, donde se casó y se enriqueció con el negocio de las minas. Llegó a Real desde su fundación y fue propietario de la mina de Nuestra Señora de los Dolores. Debido al gran desnivel en donde se encontraba el predio escogido para la edificación de la plaza, se procedió a rebajarlo por una parte y terraplanarlo por la otra, para lo que se levantó una pared de piedras de 43 metros de longitud, 4 metros de altura y con un ancho de 1 metro y medio con estribos para su firmeza. La plaza se formó en figura de un polígono de ocho lados, quedando en los cuatros costados mayores los tablados y en los intermedios opuestos cuatro puertas, sirviendo una de ellas al cajón en que se debían depositar los toros que se habían de lidiar. La plaza se pintó de azul y blanco, y en el costado que mira al sur se colocó una gran fachada efímera, fabricada y pintada en cartón-piedra, de 16 metros de longitud, seis de ancho y 11 de altura, diseñada por Nicolás Zapata. Representaba la perspectiva de una columnata con cinco grandes arcos en dos pisos. En ellos se colocaron figuras simbólicas, cuales los retratos de los reyes y de las principales autoridades del Real. En 1863 la Plaza de Toros fue rehabilitada por el empresario Diego González Lavín, que ya tenía en su poder un contrato para organizar corridas de toros. Al original coso octonogal le sucedió el actual redondel.

 

Plaza de Toros
Plaza de Toros

 

LOS PANTEONES

El cementerio es una de las construcciones más antigua del Real. Consta de dos secciones, una dedicada a San francisco y otra a la Virgen de Guadalupe. En la primera, los franciscanos edificaron una capilla hacia 1775, cuando el lugar se llamaba Los Álamos y aún no se descubrían las ricas vetas ni había muchos pobladores. En esa parte antigua se encuentra la abovedada capilla del Descanso, que acaso correspondía a aquella vieja capilla. Ahora ostenta una fachada neoclásica, construida tal vez por el mismo arquitecto que hizo el himafronte de la parroquia, ya que posee los mismos lineamientos estilísticos: pórtico de columnas clásicas, entablamento y frontón triangular con un nicho al centro. En la barda del camposanto, cerca del remate, se advierte la franja pictórica que la decoraba. Las portadas aunque parecidas, muestran diferencias: la correspondiente a la parte antigua tiene una imagen de San Francisco; además, está adornada con motivos funerarios y lleva piedra oscura en torno a su arco de entrada. Este arco proviene indudablemente de un tratado de arquitectura. Tiene nueve lados e implica un gran conocimiento del arte del corte de la piedra. La otra fachada ostenta la Virgen de Guadalupe; lleva la piedra blanca, mientras que en la otra es negra. A pesar del siglo que separa la factura de ambas fachadas, armonizan a causa de que la segunda tomó en cuenta los elementos constructivos de la primera y los reinterpretó con el vocabulario plástico del último tercio del siglo XIX. Las dos rejas elaboradas con fierro forjado muestran un trabajo de gran calidad, similar al que se hacía entonces en Zacatecas... leer más

 

Fachada del Panteón de Guadalupe
Fachada del Panteón de Guadalupe

 

TÚNEL OGARRIO

Paradójicamente, justo antes de terminar la última época de oro de Catorce, se inauguró el Túnel Ogarrio, que acortó considerablemente la distancia entre el Real y el costado oriente de la sierra donde se ubican numerosas bocaminas, como Santa Ana, El Refugio, Boqueiro y Ave María. Facilitó el transporte de los minerales a las haciendas de beneficio de Potrero, Cedral y Matehuala, situadas en la planicie oriental. Ogarrio, es el nombre del pueblo natal de la familia De la Maza, localizado cerca de Santander, en el norte de España; fue el señor Irizar, administrador de los bienes de esa familia, quien se lo dio al túnel. Él y su hijo Roberto lo diseñaron y construyeron; se aprovechó la parte excavada del socavón de Dolores y se reorientó hacia Real de Catorce. Por dentro se instaló un doble tranvía tirado por mulas que transportaba el mineral de la veta de San Agustín y los pasajeros de Catorce. La inauguración fue muy rumbosa, en ella se rindió honor a don Vicente Irizar, promotor de todos los adelantos mineros realizados en esos cincuenta años en las minas de San Agustín y Santa Ana, y coronados por el Túnel Ogarrio. En enero de 1982 se colocó el piso actual y el alumbrado gracias al gobernador del estado Carlos Jonguitud Barrios.

 


© 2008, Livio Bersano
Túnel Ogarrio
Túnel Ogarrio

 

EL MUSEO

En la calle Lanzagorta, frente a la Parroquia, se ubica el Museo Parroquial, que nació el la década de los ochentas gracias a la voluntad y al esfuerzo de uno de los más queridos párrocos del Real: padre José Robledo Landeros. En aquellos tiempos, debido a la pobreza y la ignorancia, los escasos catorceños estaban vendiendo las antigüedades, que eran parte de la historia del lugar, a cualquier precio y sin darse cuenta del valor que tenían. El padre Robledo puso un alto a esta situación. Propuso a los lugareños de venderle a él las antigüedades, con la intención de fundar un pequeño museo, que sería uno de los atractivos principales del Real. Aunque sencillo, cuenta con una interesante colección de herramientas utilizadas en las minas, así como muestras de diferentes minerales. Exhibe objetos de uso cotidiano, instrumentos musicales de las bandas y estudiantinas que hubo en Catorce, restos de un carro del tranvía del Túnel Ogarrio y otras curiosidades. Cuenta además con una buena selección de fotografías antiguas.

 

 

Restos de un carro del tranvía del Túnel Ogarrio
Restos de un carro del tranvía del Túnel Ogarrio

 

Peyote
Peyote
Peyote
Peyote
Peyote