PUBLICACION MENSUAL - 1 de OCTUBRE 2005 - NUMERO 1




ACTUALIDAD

NUESTRO QUERIDO PANCHITO

Por: Mercedes Aquino.

La festividad religiosa más importante de la población se lleva a cabo durante el mes de octubre y es en honor a San Francisco de Asís, también llamado Panchito, El Charrito o Seráfico Padre, quien es visitado por los feligreses que año con año dejan sus hogares para peregrinar, venerar, prometer y por supuesto festejar con ardor a este virtuoso personaje, cumplidor de prodigios y venturas, según la más arraigada tradición popular.
El tráfico vehicular hacia el interior del pueblo se cierra y desde la madrugada, carretones tirados por caballos y mulas transportan a los visitantes del otro lado del túnel. Por la mañana, después de haber rendido honores a su santo, se van a pasear por los alrededores, a almorzar un buen taquito de barbacoa, unas gorditas de nopalitos, a comprar efigies, cruces y cuadros, fruta de la región, cobijas, ollas, herramientas, discos y chucherías. Todo es alegría y ebullición. La comunidad se llena de vendedores y cada calle es buena para comerciar, dormir, comer, armar jaleo, cambiar el pañal del bebé y tomar unas cuantas copitas. La derrama económica es muy grande, pero la supera con creces la derrama de BASURA que tantas personas dejan en el lugar. Sin embargo, la fiesta es la fiesta y uno se encuentra con momentos verdaderamente emotivos, cargados de devoto sentimiento cuando sacan a Panchito a pasear alrededor del pueblo, y la gente estira sus brazos para tocar su manto o cuando al pasar la efigie emocionadas mujeres arrojan pétalos de flores y con los ojos húmedos le gritan, ¡Adiós Panchito!
El origen del culto a San Francisco en Catorce es incierto, sin embargo, cuenta la tradición oral que un día a la capilla de Guadalupe llegó un burro sin acompañante cargado con una pesada caja. El encargado del lugar avisó al sacerdote y decidieron guardarla hasta que alguien se presentara a reclamarla. Pasaron los días y como nadie acudiera, la abrieron encontrando en su interior la escultura de Panchito, que fue inmediatamente instalada en la capilla. Después se trasladó a la Parroquia, donde permanece hasta nuestros días.
El número de peregrinos ha disminuido con respecto a años anteriores, ya que algunos prefieren venir en otros meses cuando hay menos gente y los precios son más accesibles. Muchos milagros se le atribuyen a este santo. Todos coinciden que el más grande de ellos fue haber sacado del olvido al pueblo de Catorce.


© 2005, Trilce Oliver

© 2005, Valerio Monti

© 2005, Valerio Monti